Estoy harto de la prohibición de los tecnófobos. Prohibir el móvil en clase en pleno siglo XXI es como prohibir los libros en las universidades en pleno Renacimiento: absurdo, retrógrado, y propio de cobardes e ignorantes. Ese es el panorama que tengo en mi instituto, donde cualquier actividad en la que el móvil pueda ser herramienta facilitadora ha de hacerse bajo manga. El curso pasado, en una extempórea votación a punto de dar las vacaciones, el claustro, por un escasísimo margen, dio luz verde a que un sector reaccionario se saliera con la suya y prohibiese cualquier uso de este aparato. Fuimos unos cuantos los que argüimos que así se medievalizaría el centro y que muchas actividades punteras que tienen como referencia el m-learning o el BYOD (tráete tu propio dispositivo, según siglas en inglés) no se podrían llevar a cabo, privando así al alumnado de un importante elemento de su educación en un contexto de digitalización continua del conocimiento y las mentalidades. Es una pena que desde dirección no se haya hecho nada para remediar esta absurda situación, sino que al contrario, se la haya respaldado, y todo a pesar de que el procedimiento con el que se llevó a cabo fue procedimentalmente irregular. A pesar del cambio en la dirección hace tres años, parece que el IES Herminio Almendros sigue gafado en cuanto a dar libertad a sus docentes para innovar y darle a su entorno la oportunidad de un mundo un poco mejorado.
from Tumblr http://ift.tt/1DKGxEQ
via IFTTT
No hay comentarios:
Publicar un comentario