lunes, 16 de mayo de 2016

Edmodo, ese gran socializador de la competencia lingüística en la clase de idiomas.

Facebook llegó para quedarse hace casi diez años ya. Y desde entonces nada ha sido igual en muchos aspectos. No es una falacia decir que hoy en día la gente en occidentalia escribe más que antes, entre otras cosas gracias a las aplicaciones de mensajería instantánea tipo whatsapp o Snapchat, y a las redes sociales que, como Facebook, Twitter o Instagram nos permiten dejar rastro de nuestras vidas en la red.
Hace tres años comencé a plantearme utilizar Facebook en clase pero enseguida me di cuenta de que me enfrentaba a una serie de inconvenientes en lo que se refiere a la privacidad de la imagen pública de menores. Fue por ello por lo que me puse a indagar en si había una especie de Facebook académico y, mira por dónde, no tuve que buscar mucho. Desde el principio supe que Edmodo me iba a dar todo lo que andaba buscando.
Como profesor de lengua extranjera, me he pasado buena parte de mi carrera profesional corrigiendo redacciones. Es increíble la cantidad de información con la que a través de las redacciones uno cuenta. Si puedo leer lo que mis alumnos piensan sobre temas polémicos de actualidad, por ejemplo, es una pena que no se puedan leer entre sí, pensé antes de descubrir esta herramienta.
Por ello desde un principio vi la potencialidad que tenía Edmodo. Podía crear un Facebook de clase para que mis alumnos se expresaran libremente en inglés y se pudieran leer los unos a los otros y, así, multifocalizar el feedback, que ya no sólo iba a provenir del profesor. El primer año utilicé Edmodo de una manera más o menos libre, premiando con un tanto por ciento en el apartado de expresión escrito a los alumnos que superan cierta límite de participaciones. Para mi sorpresa, lo utilizaron bastante ya que les prometí que cada veinte participaciones les eximía de hacer una redacción.
Al año siguiente organicé el recurso un poco mejor, ya que algunos de los ejercicios escritos los hacíamos en Edmodo con el fin de socializar todo lo que fueran escribiendo. Otro descubrimiento fue iniciar debates alrededor de un tema, lo cual resultó en comentarios muy interesantes que luego ampliábamos en clase.
Este año he descubierto que es mejor crear pequeños grupos para cada tema, especialmente con el fin de corregir cada actividad por separado sin que estén mezcladas con las demás en un totum revolutum.
Otro uso de Edmodo del que he ido tirando mucho este año ha sido a través de las asignaciones, especialmente para la comprensión, tanto oral como escrita. Frente a la expresión, que pienso que es mejor que tenga el componente socializador como disparador de motivación, la comprensión es una tarea más individual que debe ser resuelta por cada alumno de forma separada. Y es ahí donde la función de asignación es útil, ya que lo que produce cada alumno sólo es visible para el profesor que corrige, aunque al final se tiene la posibilidad de hacer públicas algunas respuestas.
Edmodo no debe circunscribirse, sin embargo, al ámbito del hogar-laboratorio de deberes. Si se puede utilizar en el centro educativo, debe hacerse ya que da la posibilidad de que los alumnos sean autónomos y a la misma vez socializadores cuando se trata de que hagan una tarea en clase. Tampoco se debe circunscribir a las destrezas escritas. A partir de un mensaje escrito se puede iniciar una conversación o un debate que, en clase, el profesor debe moderar habiendo anticipado cuáles son los puntos de partida de sus alumnos. 

sábado, 23 de abril de 2016

Feliz día del libro: representaciones y exposiciones

Es una buena costumbre celebrar el acceso escrito al conocimiento y la cultura. En mi instituto hemos hecho a lo largo de los años de todo: desde las típicas lecturas del Quijote hasta recitales de poesía. Este año, dado que se cumplían 400 años de la muerte de Cervantes y Shakespeare, hemos querido desde varios departamentos rendirles homenaje a través de varios proyectos. Por un lado, desde el departamento de inglés, y con la inestimable ayuda de los de plástica y música, se ha trabajado para que el alumnado de 3º de la ESO hiciera una representación de algunas escenas de Romeo y Julieta. Por otra parte, otros profesores hemos colaborado para que se llevase a cabo la primera exposición bilingüe de nuestro instituto. En ella, el alumnado ha presentado obras inspiradas en don Quijote, así como murales sobre algunos aspectos de la poesía y, por otro lado, sobre algunas obras de William Shakespeare. El colofón de esta exposición ha sido la proyección de un corto que se ha hecho sobre todos los actos que hemos estado preparando para este día que se ha proyectado en la biblioteca. 

jueves, 21 de abril de 2016

Padlet y cuarto centenario de William Shakespeare

El último recurso de trabajo compartido que he utilizado en clase es Padlet. También tiene una versión app, aunque yo prefiero utilizar la web ya que tiene muchas más prestaciones. Lo bueno de este recurso es que te permite hacer infografías de manera colaborativa y además su funcionamiento es muy fluido. Un punto a su favor frente a otros recursos infográficos como glogster es que es totalmente gratuito. 

El contenido principal de este proyecto han sido seis de las más importantes obras de William Shakespeare, las cuales han servido para imprimir sendos murales para la exposición que está teniendo lugar estos días en mi centro a propósito del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare y Cervantes. Este recurso me ha servido para hacer el primer ABP internivelar: mientras el alumnado de 2º de la ESO ha hecho la parte escrita del Padlet, el de 1º de bachillerato se está encargando de la exposición oral al resto de la comunidad educativa. 

Aquí os muestro los seis padlets que mi alumnado ha elaborado.  











miércoles, 20 de abril de 2016

Últimas experiencias con metodologias activas en 1º de bachillerato



Para empezar hay que recalcar que wikipedia en español aún no recoge una definición de lo que es una metodología activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo cual no deja de sorprender sobre todo porque últimamente éste es uno de los conceptos que más se están maniendo en los foros educativos. La enseñanza basada en metodologías activas es una enseñanza centrada en el estudiante, en su capacitación en competencias propias del saber de la disciplina. Estas estrategias conciben el aprendizaje como un proceso constructivo y no receptivo. Las metodologías activas potencian las bases del cono de la experiencia de Edgar Dale, según el cual al cabo de dos semanas tendemos a recordar casi todo aquello en lo que hemos tenido una experiencia simulada o directa, especialmente si esas experiencias se han basado en cosas que hemos dicho o hecho más que en cosas que hemos leído u oído. Según este cono tal y como lo ilustra Rosa Liarte, el aprendizaje pasivo es paradójicamente lo que más se potencia en nuestros centros educativos ya que la mayoría del tiempo nuestro alumnado lo pasa leyendo (supuestamente), oyendo, viendo y (casi siempre) callando. Las metodologías activas pretenden, en cambio, potenciar aquello que es más susceptible de ser recordado según el canal y la forma de aprendizaje que podemos observar en estas dos pirámides. 


CONO DE LA EXPERIENCIA DE EDGAR DALE
No es nueva mi pretensión de que mis alumnos y alumnas participen activamente en su proceso de aprendizaje. Siempre he sido un defensor convencido del aprendizaje basado en proyectos, e incluso cuando esta práctica no tenía nombre yo ya la llevaba a cabo desde mis primeros años como docente. Aquí voy a poner en conocimiento dos de los proyectos a través de los cuales mi alumnado de 1º de bachillerato ha sido partícipe activo de su propio aprendizaje. Por un lado, lo han hecho a través de un proyecto llamado "Preparing a trip", que no ha sido otra cosa que simular un viaje para el cual han tenido que buscar en la red billetes de vuelo, así como alojamiento en metabuscadores tipo trivago. Con todo ello han tenido que hacer una presentación (no necesariamente en power point, aunque esta herramienta gana con diferencia al resto), que han tenido que exponer en clase. Al cabo de la exposición el resto de la clase les ha hecho preguntas que ellos han ido oportunamente contestando. Es un proyecto muy parecido a otro que llevé a cabo con mis alumnos de segundo de la ESO y del que ya di cuenta en otra entrada

Abajo dejo las presentaciones de las instrucciones del proyecto y dos de los proyectos más destacables.

El otro proyecto no se ha basado en una experiencia simulada, sino en una real, es decir, en la misma base de la pirámide de Dale. Se ha tratado de que expongan los elementos narrativos principales o bien de un libro o de una película. En este proyecto han tenido la dificultad añadida de tener una limitación de tiempo de exposición de tres minutos con el fin de que fueran al grano y no se anduvieran demasiado por las ramas. Las presentación 4 muestra las instrucciones que di para la elaboración del proyecto y las 5 y 6 muestran dos de los proyectos más interesantes. 











martes, 12 de abril de 2016

El aburrimiento y la escuela tradicional: un poco de historia.

Mucho estoy leyendo y escuchando últimamente sobre el aburrimiento en la educación. Sin duda es un tema central en muchos blogs educativos ya que se le señala directamente como uno de los principales responsables del fracaso escolar.

La escuela de hoy en día les parece a muchos de nuestros estudiantes aburrida porque sigue arrastrando parte de las características que le dieron sentido hace cuatro siglos, en los albores de la modernidad, pero que a día de hoy, en plena posmodernidad, hacen aguas por lo cuatro costados.
Las bases de esa escuela hemos de buscarlas en el siglo XVII, concretamente en la obra del checo Jan Amos Komenský, más conocido como Comenius o Comenio. Considerado como el padre de la didáctica moderna gracias sobre todo a su obra Didáctica Magna, desgranó los pilares de un tipo de educación que hoy en día llamaríamos tradicional, a saber, el magistrocentrismo, el enciclopedismo y el verbalismo. El primero sostiene que el maestro es el pilar fundamental de la educación; es quien organiza el conocimiento, elabora la materia que ha de ser aprendida y es el único guía en la educación de sus alumnos, quienes han de imitarle y obedecerle. El enciclopedismo, por su parte, pone en el centro del método escolar al libro de texto, que todo alumno ha de aprender memorizando. Este ejercicio de memorización es la principal característica del verbalismo. Este método con esos tres pilares fue llamado por el propio Comenius "Método y Orden". A todo esto hay que añadir además otros dos datos históricos: por una parte, que este tipo de escuela surgió en el contexto del cartesianismo filosófico, que desconfiaba de las emociones como agentes activos del conocimiento; y por otra, un apunte decimonónico: el hecho de que la educación en masa comenzase en el estado prusiano, cuyo cometido era producir sobre todo soldados y ciudadanos más obedientes.¿Cuántos de nosotros reconocemos en estos rasgos las características fundamentales de la escuela a la que fuimos de pequeños a finales de los años ochenta? ¿Cuántos de nosotros reconocemos aún en ellos la metodología que algunos de nuestros compañeros siguen defendiendo a capa y espada a pesar de su evidente fracaso? Y la más escalofriante de las preguntas: ¿cuántos de nosotros vemos paralelismos entre la obsesión prusiana con la obediencia y la propensión de la última contrarreforma llamada LOMCE por atenuar al mínimo la reflexión crítica en favor de la memorización como muestran los currículos de las asignaturas de humanidades? 

El tedio adolescente debería ser un indicador de que ciertos modelos tradicionales ya no funcionan y de que, efectivamente, hay un desajuste entre los pilares de esos modelos y el horizonte de expectativas de los estudiantes del siglo XXI. Como dicen algunos estudiosos sobre el tema, más que lamentarse, lo que hay que hacer es explorar los desacoples que esta mutación tecno-cultural está generando. Carlos Scolari dice que "la escuela de hoy en día es una máquina de producir aburridos y quemados. Hay autores que conectan el aburrimiento escolar con la pasividad del alumnado propia del verbalismo y del escaso protagonismo de los estudiantes fruto del magistrocentrismo. Junto a ellos, y frente al sobrecartesianismo que nos inunda, otros como Ramón Barrera apuestan por el aprendizaje con sorpresa, el sorprendizaje.

El hecho de que tanta atención se esté poniendo en el tema del aburrimiento en la escuela es positivo ya que el modelo de la letra con sangre entra no ha hecho sino entrar en una fase de desangramiento terminal que pese a todo se presiente como muy lenta mientras el modelo tradicional siga despertando tanta magnetismo entre legisladores interesados en adocenar, profesores que no cuestionan la inercia, e incluso entre sumisas capas de familias y alumnos.